Skip to content

Las 10 cosas que más chocan a un españolito en los PAÍSES BAJOS (I)

13 octubre, 2011

Guía para turistas, estudiantes de intercambio e internautas curiosos sobre los contrastes más divertidos que te encuentras al llegar a este país “emergente”.

1.- “El abuelo Wesley me dijo que no gastase lo que no tenía,  y a él se lo había contado un tal Calvino”: no te traigas tu VISA

Si en tu banco (o caja) te aseguran y hasta te juran sobre la ingenuidad de MAFO en los bonus a los directivos de las cajas (y los bancos) que con tu VISA de crédito eres el rey del mambo hasta en la Conchinchina… no les hagas caso: ¡Rey del Mambo sólo hay uno!

 

Si, en el centro de la UE, en un país donde los avances tecnológicos se adoptan y asimilan con una facilidad pasmosa, vas a sudar si quieres usar tu tarjeta de crédito. Ellos lo explican diciendo que las tarjetas de crédito han calado poco debido a esa herencia calvinista que les hace no gastar lo que no tienen. Bueno, como historieta para sociólogos puede estar bien, pero a mí no me vale mucho. Este es, con diferencia, el país del continente que más mira al Reino Unido en modas y costumbres, con lo que cuesta pensar que en un país tan anglófilo y emprendedor el crédito no fluya con facilidad y aceptación social.

Lo de las tarjetas más bien me suena a que los comercios habrán echo lobby suficiente para sortear a las empresas de tarjetas: como sabréis, al comprar con una tarjeta “de las españolas”, aunque a tí te retiren el dinero de tu cuenta inmediatamente el comerciante no lo recibe hasta pasados unos días, y además no recibe el importe íntegro de la venta sino un porcentaje de la misma -entre el 96% y el 99%, dependiendo de la tarjeta-. Esto, al final, lo único que representa es un fastidio para el extranjero que pasa por aquí.

En los Países Bajos usan principalmente MAESTRO, y no son tarjetas como las que había visto hasta ahora. No tienen un número como tal, sino que van asociadas a tu número de cuenta. Por cierto, que para usarla en internet, todos los usuarios tenemos un pequeño lector que te saca códigos aleatorios para cada compra concreta. Supongo que será un sistema de cifrado asimétrico (porque la web te da un código que metes en el lector con tu tarjeta, que te devuelve otro) con lo que parece fiable, o al menos da seguridad al cliente, favoreciendo las compras on-line.

¡Ah, por cierto! aquí no hay cajeros en los bancos. Los empleados de la oficina rara vez tocan dinero en efectivo: se usan los cajeros automáticos. Las oficinas, por cierto, son casi más parecidas a una cafetería, con sillones de diseño y barras de atención al cliente como las de cualquier bar. Ah, y tampoco hay un banco en cada esquina, como en España. Aquí lo único que crece como setas son las bicis. Preferible, en cualquier caso 🙂

2.- Salones pornográficos (Calvino a ratos era un poco guarrete)

Amén de otras perversiones, este también es el país perfecto para los voyeurs. Aquí las casas tienen unos inmensos ventanales, muchas veces sin cortinas ni nada que los proteja de miradas indiscretas.

Gracie, cariño, no te vayas a Mónaco... vete a los Países Bajos y llévame contigo

Yo pensaba que sería algo relacionado con la falta de luz, pero ellos, una vez más lo explican enraizado en la cosmovisión calvinista, que pretende demostrar que no se tiene nada que ocultar, que se es un buen vecino y se está siempre trabajando. Conmigo, una vez más, no cuela mucho; pero ellos son felices sin parar de repetirse todo lo que curran y lo vagos que somos todos los demás “de aquí p’abajo”.

Claro que, viendo la obsesión con la yerba (y no la de Juan Ramón) que tienen nuestros paisanos por aquí, tampoco me extraña.

Todo esto de los salones hace lógica su preocupación por el diseño, con todo lo que se exhiben… os aseguro que en mi paseito en canoa por los canales pude ver más salones que en toda mi vida junta. ¡Ah! Y sí, también ganan mucho más sentido los escaparates del barrio rojo, claro 😛

3.- POR DEBAJO DE 140 dB EL TECHNO LES SUENA CUAL BOLERO FÚNEBRE (CALVINO HOY TENDRÍA QUE GRITAR LA MISA)

El techno aquí es una religión y Dj Tïesto es su profeta. Sí, una religión, como el dichoso calvinismo (pero bastante más profesada, ya os adelanto). Otro ejemplo más de la influencia de las islas británicas sobre los Países Bajos, en mi opinión: la mayoría de los dj’s y los estilos vienen directitos de la Gran Bretaña para acá. Como la dichosa lluvia, vamos…

Aquí no hay fiesta que se precie sin música electrónica a todo trapo, alta hasta el punto de no poder aguantar más de 20 minutos en la pista de baile por el dolor de oidos que te genera. Lo que mola bastante es que la gente baila a su bola, no hacen corros ni nada parecido a lo que sucede en España, con lo que la sensación de que todo el local está de fiesta y que puedes hablar con cualquiera es real 🙂

Por cierto que si sales del local, por lo general, no puedes volver a entrar. Y no les pidas que razonen…

4.- “Ocupación hasta la mala educación”: señora, no se me cuele usted, que todos tenemos prisa

Lo que más les gusta a los tulipanes es repetirse que son muy trabajadores, como yo también he repetido (valga la redundancia) hasta la saciedad. ¿Y cómo están los que son muy trabajadores?. Ocupados. Muy ocupados. Druk, erg druk!!.

Esto está muy bien hasta que tienes que hacer una cola. Da igual que sea en la uni, en la estación para comprar un billete, o en la frutería. Aquí todo cristo está tan ocupado que tiene licencia para colarse. Algo que para los españoles es un sancta santorum y que nos da la excusa perfecta para tener una fantástica pelea, aquí está a la orden del día.

Y es molesto, muy molesto. Da igual que quieras sacar la bici de un sitio congestionado, si hay alguien esperando para entrar lo hará antes que tu, sin importar colapsar la calle o al resto de gente. Otro tanto en el tren. Con la mayor tranquilidad. Sin mirarte. Como si no estuvieras ahí. Puede que sea en lo que más he notado el choque cultural, sobretodo cuando en la cola de la uni me dijeron “es que llevo prisa, si total seguro que vamos a pedir lo mismo”, o cuando a Mafalda le hicieron perder el tren con “una preguntita de nada, es un segundo”.

El castizo bien plantao que llevo dentro está, a duras penas, conteniéndose… pero no puedo garantizar que esto dure mucho, hamijos ocupadísimos…

5.- Los ECTS miden el trabajo del alumno… no, no, aquí es en serio… que sí joé, del alumno… sí, el de casa también (de hecho principalmente)

Lo mejor de la uni en Holanda es, sin duda, lo poco que te hacen ir a clase a escuchar al tontobaba desmotivado profesor de turno un rollo monótono. Lo mejor, sin duda, la cantidad de textos (sorprendentemente bien seleccionados) y ensayos que te hacen leer cada semana. De hecho aquí, en la mayoría de las asignaturas, no hay un “Libro de texto” sino un “cuaderno de lecturas”.

¿Lo malo de todo esto? Que cuanto menos tengo menos quiero, y cada vez me gusta menos (de lo que ya me gustaba) ir a clase. Lo bueno es que el trabajo es mucho por semana, pero también más pausado, y además las planificaciones de trabajo, la carga lectiva y el total de horas que le echas en casa VAN PAREJOS A LOS CRÉDITOS, QUE ADEMÁS, SON REALES.

¿Podéis creerlo? 😀

¿Cómo? ¿Que esto en España debería ser así también? jajajajajaj

ACTUALIZADO: La lista continúa aquí

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. Mafalda permalink
    16 octubre, 2011 22:37

    ¡¡Felicidades por este bi-post David!! De momento es el que más me ha gustado, y…la verdad es que has dado en el clavo =D

    Solo por compartir mi experiencia personal, y por mera floritura de tu blog, añadiré unos pequeños detalles:

    – Por ejemplo, la coca-cola es más barata que el agua, sí, ¿pero sabéis algo que me dejó con la boca abierta? La bebida de aloe vera, que es aún más barata que la coca-cola y que viene con trocitos de planta incorporados. Sabe a fresa, limón, menta…lo que quieras.

    – En segundo lugar, A MI SE ME OLVIDÓ VALIDAR LA OV-CHIPKAART para salir de la estación una vez que venía de Utrecht. Y por si eso fuera poco, cuando me di cuenta estaba en el autobús, y me bajé de él (otra vez) sin validarla. Y…para más INRI, cuando llegué a la estación, comprobé si podía hacer el check-out, y me volvieron a computar una entrada. Así que sí, en menos de 30 minutos, me cobraron 24 pavos de multa. ¿Qué hice? Llamé al servicio de atención al cliente de NS (Renfe, para entendernos) y me devolvieron el dinero. Eso sí, con alguna risotada previa por parte del operador.

    – En cuanto a los parkings para bicis…bueno, digamos que sí, son impresionantes para cualquier españolito, pero también son una jodienda. Vale que la seguridad es máxima, ya que tienen vigilantes, e incluso algunos cámaras, pero una vez que dejas tu bici allí, no sabes si la volverás a encontrar. Primero, porque tu bici puede quedar realmente colapsada en medio de 18 más que llegan después que tu, pero segundo, y aún más importante, porque cuando vuelves a por ella te acuerdas de aquella famosa peli norteamericana, la adaptas a tu situación y dices: “Colega, ¿dónde está mi bici?”. Y es que a veces es imposible acordarte de donde la dejaste. Además, a mi me pasa con cierta asiduidad, ya que tengo una bici en Utrecht y otra en Amsterdam…creo que las voy a poner un localizador o algo…jejeje!

    Bueno, la verdad es que tendría un montón más de anécdotas que contar, pero creo que esto ya me va quedando demasiado largo…

    un abrazo para todos los que acompañáis a David en el blog!!

Trackbacks

  1. Las 10 cosas que más chocan a un españolito en los PAÍSES BAJOS (y II) « de Amsterdam a Utrecht
  2. La OV-Chipkaart: ¿el fin de la calderilla? « de Amsterdam a Utrecht

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: